Kylie WD: Our Disco Missed You!

Jueves 22 de Noviembre. Soy de los pocos que logra entrada para la única sala de cine de la única noche de Barcelona donde proyectan “White Diamond” de Kylie. Como yo, otros pocos afortunados. Maricones la mayoría y bastante guapos por lo general (si es que saliditos del curro con lo puesto, estamos todos de lo más sexys). En la pantalla, proyectan una copia del DVD  de la Minogue, que terminará, ya aviso, 2 horazas más tarde. 120 minutos de pigmea australiana y de razones por las cual nos encantaría practicar el bukkake con sus bailarines. Y nos mola.

Créditos iniciales con una bonita versión del tema que da título al documental, compuesto por los Scissor Sisters (y se nota). Cámara lenta. Entran créditos especificando en qué momento se centra el documental, un dato que hace que lo que vayamos a ver sea interesante o no. Esta es la historia de una estrella masiva del pop a la que diagnosticaron un cáncer de mama agresivo, que debe abandonar un tour mundial y que en fase de recuperación y autosuperación, relanza la gira. “White Diamond” se centra, desde un punto de vista muy íntimo (Kylie desde el principio es reacia a hacerlo, pero accede porque se lo pide y lo rueda su mejor amigo, William Baker, y se nota.), en los temores de una artista(za) que intenta levantar cabeza, más que por ella, por sus fans. Al fin y al cabo, ella lo dice ya al principio: “que una dure 20 años  en la industria no sólo depende del talento ni del esfuerzo, es por algo más“.

Y aquí empieza un documental que empieza aparentando serio, pero que lentamente se suelta hasta convertirse en una fiesta cámara en mano, donde Kylie se aleja de la imagen que proyecta para ser una tía de lo más normal (salvando ese camerino de peluche) que le va el cachondeo como el que más, que hace monerías, que se harta de estar rodando por todo el mundo, que se disculpa ante 12.000 personas por pillar una gripe, que se hunde, que llora, que habla de Olivier Martinez con mucho respeto, que se discute con su amigo, que respeta a todos los técnicos que hacen posible el tour, que nunca se siente “la mamá” de sus bailarines (¿eh, Madonna?) y que va a su aire. Que necesita su espacio, su tiempo, sus amigos (el pelma de Bono) y a su clónica Dannii para que la apoye en momentos de bajón.

Si nos ponemos a comparar, algo inevitable, el “White Diamond” es bastante más sincero que el “I’m Going To Tell You a Secret” de Maddie. Por contra, visualmente es bsatante menos poderoso pero se le reconoce el no caer en el topicazo del B/N y que las canciones no sólo sean de Miss Minogue. Tal y como comentaba, el “White Diamond” es sincero y muy cercano, y te hace reír. Y aunque estamos hablando de un tour de muchos millones de petrodólares, hay algo que nos enseña a una artista que, al igual que es de alto presupuesto, bien podría encajar en un rollo menos pomposo, algo que se nos hace inimaginable en el grandioso documental de Madonna. Otra cosa positiva, es que se centra en lo que se centra, y no tenemos momentos místicos con la kabballah.

A continuación, un regreso triunfal:

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~ por Sr.Unpoco en 2 diciembre 2007.

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